Una ayuda muy eficaz para resultar agradables a un hombre es tocarle. En determinas ocasiones, si no nos gusta la chica por ejemplo o si es muy invasiva, podría resultar molesto. Sin embargo, bien utilizada puede ser una herramienta extremadamente poderosa.
Cuando una mujer toca a un chico en el brazo mientras hablan, con suavidad, él deja de percibirla solamente mediante el oído o la vista (o incluso el olfato) y comienza a percibirla también mediante el tacto. Y la sensación puede ser muy agradable: calmante y relajante o excitante. Todo depende de la mujer y la situación.
En estudios que se han hecho, tocar levemente a la persona con la que hablamos se ha mostrado como una estrategia interesante de cara a causar buena impresión. Además, si en el futuro tenemos pensado "seguir tocando a ese chico", es mejor que se acostumbre de forma progresiva a nuestro tacto. Luego ese tacto puede ser más personal, pero suele ser muy brusco empezar a tocar de forma íntima a alguien sin haberlo hecho nunca antes. Cuando una simplemente habla nada más presentarse, el toque puede ser muy leve y poco duradero. Si una conversa con confianza, se puede tocar durante más tiempo en el brazo o la espalda.
Tocar puede ser interesante también desde el punto de vista de saber si le gustamos a otra persona. ¿Cómo reacciona? Se le ve cara de felicidad cuando lo hacemos o parece agobiado. Puede ser una pista que nos dé información sobre si es buena idea seguir por ahí o si por el contrario hemos de parar y dedicarnos a otra cosa.
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